Visión del Popping a través de alumnos Vol. 4

Hoy entrevisto a Roger, chico de 35 años el cual empezó recibiendo clases de popping hará unos 3 años en escuelas de baile como NouEstil (Salou) y ArtisFraga (Reus).

 

 

Actualmente recibe clases particulares de popping  1 hora y media a la semana y lo combina con muchas otras actividades como Acrobacias, Tocar Instrumentos musicales, Artes Marciales, y otras cosas que nos contará con más detalle.

 

 

Él tiene una visión particular y que tengo interés por conocer sobre todas las disciplinas que practica, pues al parecer se establece una conexión entre todas.

 

Me gustaría saber qué le animó a recibir clases y por qué decidió aprender de forma particular… ¡Empecemos!


Poppin’ Khrys: ¿Podrías explicarnos un poco cómo , cuando y donde empezaste a bailar?

 

 

Roger: Me gusta bailar desde bien joven aunque siempre fue de fiesta en fiesta sin contar mucho con la técnica. A los 17 hice algún cursillo de baile latino y más adelante en la sala New York a bailar salsa.  No muy constante, la verdad. Hice alguna incursión al baile contemporáneo,  también. En paralelo había visto bailarines de hip-hop i gente realizando las famosas waves, con las que flipaba, literalmente. Así, me enteré que había un curso de popping en la sala New York contigo, e intenté bailarlo, si se puede decir bailar…alucinar más bien con lo difícil que es este baile! Hahaha

 Clases sueltas donde vi lo espectacular e interesante que podía ser aprender popping

 

 

PK: ¿Qué actividades practicas actualmente?

 

R: En este preciso momento estoy lesionado de la rodilla, en fase de recuperación. Practico, en buen estado, acrobacias, brazilian jiujitsu, trombón de varas, una mezcla de artes marciales aprendidas al largo de mi vida y  popping,  siempre amenizado con estiramientos.

 

 

PK: ¿Cómo descubriste el Popping? ¿Pensabas que era un estilo complicado?

 

R: Como he dicho antes lo descubrí al ver videos de gente con el poder mental y muscular de disociarse a su gusto, mediante las waves, una cosa que percibí como un arte espectacular capaz de ser realizado por algún ser humano privilegiado..

 

 

PK: ¿Qué te animó a recibir clases de Popping?

 

R: El reto de ver si podía ser capaz de poder disfrutar de mi cuerpo a esos niveles, de combinar la tranquilidad i la técnica necesarias para disfrutar de este baile integral.

 

 

PK: Actualmente recibes clases particulares de Popping. ¿Porqué decidiste aprender de forma particular?

 

R: Bien, la verdad es que percibí que era la única manera de aprender con alguna garantía. Mi edad es un pequeño hándicap por un motivo: no hay mucha gente que quiera lanzarse a la piscina del aprendizaje a partir de ciertos momentos de la vida, por motivos múltiples. Intenté integrarme con gente más joven en la escuela artis fraga y vi que no avanzaba, no me sentía cómodo al estar tan lejos técnica y mentalmente de esos chavales.  Después con un grupo más adulto, pero volví a dejarme guiar por mi energía, que no estaba en el mismo punto que ellos. No me refiero que fuera mal ambiente, al contrario! Hahaha. Quiero decir que percibí que para entender el popping tenía que estudiarlo a consciencia, desde la base, sin muchas pretensiones i mucho esfuerzo. El único camino: iniciar clases con alguien sereno, con una técnica brutal y con la capacidad de empatizar conmigo. En este sentido ya sabes que te considero un poco Mutanroshi! Ahora percibo que así puedo avanzar i disfrutar al 100%

 

 

PK: Tú que has recibido clases en escuelas y de forma particular, ¿qué pros/contras te ofrece?

 

R: Como decía me dejo llevar siempre por lo que dictamina la energía, el corazón si prefieres decirlo así. En el caso de clases en escuela me costó integrarme por una cuestión de nivel y, en menor medida, de carácter. 18 años de diferencia se pueden notar con la adolescencia, aunque no tiene por qué ser decisivo: vi que el grupo estaba muy unido e interesado en coreografías, con un nivel mucho más alto que el mío. El segundo grupo, más adulto, estaba muy saturado de gente, a mí entender.

EL popping no es como otros bailes; necesita una constancia y una base sensorial mucho mayor. Fácilmente te puede frustrar o, al contrario, llevarte a pensar que eres un campeón. Errores que en grupo con más gente creo que se potencian inconscientemente. En este sentido el trabajo en grupo lo veo  negativo, si el grupo es demasiado grande. La energía se escapa por todas partes.

Bailar sólo con el profesor permite entender al milímetro de qué va el juego, tanto a nivel técnico como físico y emocional. Te permite adquirir una base muy potente si eres constante y el círculo energético es más potente. Aun así, no permite interactuar con más compañeros por lo que te limita a la hora de observar y aprender mediante ello.

Mi conclusión es que lo ideales un grupo reducido, de  4-6 personas, con los mismos intereses, entendiendo que, como en cualquier proceso creativo, se debe trabajar desde la humildad para dejar que fluya el baile y el conocimiento. 

 

 

PK: Desde que empecé enseñando, varios de los tópicos más comunes entre personas que quieren empezar son: “es un estilo muy complicado y técnico”, “requiere una condición física especial”, “me gusta mucho pero yo no puedo hacerlo”, “la técnica es pesada y aburrida”,… ¿Qué les dirías a esas personas desde tu experiencia? 

 

R: Toda disciplina requiera, valga la redundancia, disciplina. Cierto que es un estilo muy técnico, pero tiene una explicación lógica y apasionante. Estamos siendo capaces de controlar todo nuestro cuerpo a nuestro antojo, con velocidad o serenidad, con nervio o flotando sobre el suelo (eso si sabes, no es mi caso..hahaha). Les diría que el poppin nos brinda una oportunidad para abrir nuestros límites neuromusculares, una oportunidad brutal de entender lo fuertes que podemos ser los seres humanos en estos días grises donde parece que lo que nos envuelve lo es todo cuando en realidad es la nada. Descubrirse a  uno mismo es la llave de la felicidad.

 

 

PK: ¿Qué se podría hacer para dar a conocer y potenciar mejor este estilo de baile en la provincia de Tarragona?

 

R: Uff…difícil. Se debería hacer que, dicho de un modo simple y vulgar, los medios no potencien tanto futbol y se diversifiquen en las múltiples disciplinas que existen. Es una utopía al mismo tiempo que una lástima. Sin recursos mediáticos ni económicos potentes la solución, quizá, es invadir la calle con eventos para que la gente vea lo increíble del estilo y se pueda acercar para descubrir desde su propia curiosidad.. una pequeña revolución cultural, una semilla!

 

 

PK: Para concluir, podrías explicarnos un poco tu teoría e ideas sobre la conexión que hay entre las actividades que practicas?

 

R: Creo, sinceramente, que en todas las actividades que existen, ya sean las que yo practico o cualquier otra, somos observadores que interactúan con nuestro cuerpo, a nivel físico y energético.

 

Me explicaré: cuando hago un flic-flac o un mortal siento como puedo transmitir una orden a mi cuerpo en la que se combinan aire, fuerza, equilibrio, serenidad i emoción. Esta reacción la genera mi energía través de mi cuerpo y mente. Es una sensación espectacular. Pero proviene de previas sensaciones que se han transformado de modo inconsciente como los nervios, el miedo, la frustración o el sentido del ridículo. Nuestra energía, como toda energía, se transforma. Y no hay límite en este proceso.

 

También  lo siento cuando con el aire puedo afinar alguna nota con el trombón o hago  una posición adecuada  al practicar la lucha o me empieza a salir un pop o una wave. Cuanto más tiempo practico algo la transformación es cada vez más enriquecedora y llena de endorfina. Todo ello requiero un esfuerzo, una secuencia físico mental que no puedo forzar a obtener a mi cuerpo, al contrario. Sólo puedo intentarlo desde la relajación pero el esfuerzo al mismo tiempo.

 

En este proceso está la llave de la felicidad. En la meta la serenidad que me lleva buscar más objetivos.

 

El punto en común en toda actividad es que requiere ese control mágico, ese “dejar hacer” a nuestro cuerpo siempre desde el autocontrol. Somos los capitanes de un navío del que no conocemos casi nada, y a través de la conjunción de toda las disciplinas podemos entender dónde están las máquinas, la cocina, los camarotes, la piscina, los motores y, observándolo y haciéndole trabajar sin forzarlo, podemos, poco a poco, entendernos mejor y regularlo tendiendo a la optimización.

 

De hecho siento que este navío es la más brillante máquina que puede existir, echa de sentimientos, pasión, tristeza, esfuerzo, reflexión y una innumerable lista de características asombrosas, y el mal uso de la misma nos lleva a situaciones como la depresión, la tristeza, el aburrimiento. Debemos, bajo mi punto de vista, relativizar nuestro ego y no parar de aprender para dejar fluir nuestra bestia interna.

 

 

4 Noviembre 2014

Poppin' Khrys